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NO ESTAR A GUSTO EN NINGÚN LUGAR. (1ra parte) La insatisfacción esencial y los conflictos existenciales que afectan nuestra vida

IMANES EXTERNOS QUE NOS SACAN DEL CAMINO

¿Porqué hay una parte de nosotros que quiere huir, abandonar o escapar?

En el mundo del crecimiento personal y la espiritualidad muchas veces se insiste en tener que dar un salto, de salir de la zona de confort, o de retirarnos de aquello que no nos hace bien. Pero pocas veces se trata el tema de la EVASIVA que existe en la mayoría de las ocasiones en que se da un salto para ir a otro lugar, a otra situación o a otro camino o proyecto.

Es cierto que sin saltos no avanzamos, pero también es cierto que, si un salto es para huir, no avanzamos nada sino que nos engañamos a nosotros mismos. La combinación de muchos pasos bien dados y un salto de vez en cuando, nos permite avanzar con gran solidez en nuestro proceso de evolución personal.

Hoy es 11 de febrero de 2016, son las 4 de la mañana, hora en la que me levanto a escribir. El silencio es uno de los grandes secretos para estar tranquilo. La soledad es otra de las claves, aunque hay gente en mi casa, puedo estar tranquilo sin que nadie me mire, me pregunte o me llame. Pero hay algo mucho más profundo en el fenómeno de escribir cada mañana: el descanso; pues lo vivo de una manera extraña; desde que me acuesto, y hasta que me despierto estoy en proceso interno; todo lo que cada día me sucede, lo que oigo o siento es el material por el que se activa mi reflexión sobre mí mismo y la vida durante el sueño nocturno.

Anoche estuve reunido con Oscar Gómez, una de las personas que desde el inicio ha aportado visiones e ideas  en cuestiones relacionadas principalmente con la integración psicoterapéutica y la interacción con las personas que trabajan conmigo o con los clientes-participantes que asisten a los eventos que organizamos.  Con Òscar practicamos un tipo de conversación esclarecedora acerca del momento en que estamos viviendo, para poder detectar las posibles inconsistencias personales que puedan influenciar en los aspectos empresariales y laborales. Miramos en profundidad a las personas para ver como poder apoyarlas.

Dado que somos más de 50 personas trabajando en el mismo proyecto-empresa, es obvio que nos suceden cosas muy significativas en las que todos estamos involucrados, y son esas cosas que se manifiestan visiblemente la que nos dan la pista de lo que debemos resolver, o en lo que tenemos que trabajar o evolucionar. Hoy quería contar un resumen de temas, porque estuve meditando sobre los puntos que pueden ser coincidentemente limitantes para el desarrollo de nuestra vida.

A ver si te identificas con estos puntos:

Lo primero: el estado de las personas es aparente.  Lo que vemos de los otros son una pista muy borrosa de lo que en realidad está sucediendo por dentro. Por lo general estamos mucho peor de lo que creemos, o de lo que somos capaces de ver. No reflejamos todo lo que nos sucede, lo que sentimos o lo que nos pasa por dentro. Como si fuéramos bombas contenidas. Por eso resulta indispensable auto-engañarnos. Es muy útil no ver la realidad tal cual es, para seguir funcionando aunque no se resuelve nada. Pero si el autoengaño se sostiene en el tiempo resulta muy perjudicial para el avance del individuo; es como aprender a ajustarse a todo para no cambiar nada.

Lo segundo: las oportunidades que nos brinda la vida son mucho más de las que estamos preparados para aprovechar. Hay una descompensación entre todo lo que podríamos hacer y lo que hacemos, evidentemente estamos limitados, coartados, atrapados en la zona segura, cómoda y conocida, que nos auto-esclaviza y nos aleja de las posibilidades de desarrollo y expansión. No poder percibir lo que nos ofrece la vida, no darnos cuentas de que tenemos el camino hecho para andar por él, es consecuencia de muchos factores como el miedo, la baja estima, sentimiento de indignidad, o bloqueos en la prosperidad. No ver las oportunidades es una ceguera psicoemocional trágica.

Lo tercero: los valores, el talento, los dones y las capacidades que tenemos no son utilizadas casi para nada, en este sentido somos un auténtico desperdicio.  Es obvio que valemos mucho más de lo que creemos y que podemos llegar mucho más lejos de lo que imaginamos. Tenemos una potencialidad desaprovechada, bloqueada o dormida que hiere a nuestra alma, ya que quiere expresarse. Por eso los chamanes afirman que la enfermedad es espiritual, porque el humano no acepta el espíritu libre y creativo que lleva dentro. Si la potencialidad no es reconocida ni aceptada, todo lo que viene después es más o menos aburrido.

Esta situación resumida en estos tres puntos, forma parte de la misma naturaleza humana: convivimos con las limitaciones y la potencialidad. La divinidad y la humanidad habitan en el mismo espacio. O dicho de otra manera: la sombra y la luz. Pero el gobierno del condicionamiento es tan opresor que no nos permite florecer.

Delante nuestro aparecen los momentos y situaciones que nos desafían a superar lo que nos limita y transitar el camino del desarrollo y la realización de nuestros anhelos más profundos. La negación, las condiciones y los impedimentos se interponen para no permitir que demos el salto.  La mayoría de veces el miedo gana.  Pero es importante meditar en el hecho de que mientras lo que somos y valemos no se manifieste visiblemente en nuestra vida, estamos confinados a aburrirnos, a resignarnos, a sufrir y a desperdiciarnos a nosotros mismos. Y esa situación es la que va creando una gran incomodidad interna.

Pero para que eso no suceda, es necesario dejar de estar bajo la tiranía del condicionamiento, es vital resolver las averías internas que no nos permiten funcionar adecuadamente; hay mucho que arreglar, y para ello hay que abrir procesos de sanación que nos absorben mucho tiempo y energía, que en muchos momentos nos agotan, nos agobian e incomodan; pero, de no ser abordados  cada uno de los puntos o nudos que nos bloquean, no podremos dar el salto para trascender y evolucionar. Si los pasitos que vamos dando no están acompañados de saltos, nos acostumbramos a la mediocridad. Algunos puntos internos de resistencia son muy profundos, que requieren de una  gran tecnología de transformación para poder disolverlos. Si damos saltos sin resolver lo que está pendiente el salto no será real sino una simulación.

UN EJEMPLO DE UNA REACCION MAS O MENOS COMÚN: Cuando las personas no quieren y/o no pueden continuar o avanzar, porque les toca dar pasos más complicados que requieren de una mayor atención, entrega y confianza, se les activa una llamada externa, como si fuera una orden que viene de algo o alguien, que le dice “ven, ven, ven”. Muchas personas aseguran que deben irse de algún lugar o situación a otra obedeciendo esa voz (que la crean ellos mismos); y es posible que deban irse guiados por la cobardía y no por el coraje; pero se van sin haber resuelto lo que tocaba, sin haber llegado hasta el final de ese trayecto.  Al irse a cualquier otra situación, llevan consigo todo lo no resuelto en la situación anterior. Es lógico, que de esta manera, la limitación se vuelva más fuerte a base de escapes, que se enmascaran bajo supuestas “LLAMADAS DEL CORAZON”, que en realidad esconden un mecanismo huidizo. “mi corazón me dice que debo irme” es una frase típica que trata de justificar lo injustificable. En la práctica están apretando el botón rodo de “EJECT” para salirse y que se abra un paracaídas que les salve, dejando abandonado al avión.

¿De qué huimos los seres humanos?  ¿Por qué se activan imanes externos que nos sacan del lugar en que debiéramos continuar? ¿De dónde proviene esa necesidad de querer desaparecer?  ¿Qué origina el impulso de querer abandonar?

Todos los imanes externos están dirigidos por aspectos internos, es decir que hay una parte de nosotros que quiere huir, que quiere abandonar, y por eso activamos esos imanes externos, que nos llaman, nos atraen, nos absorben… desde la necesidad de escaparnos. Pero ¿A dónde ir?  Antes de movernos ya sabemos que el inconformismo lo llevaremos a cualquier lugar.

Un amigo me escribió hace unos días y me preguntó: ¿Que puede hacer uno para estar realmente entregado a la existencia Alberto?

Yo le respondí: “tus palabras me resuenan a una necesidad muy potente: LA NECESIDAD DE DESAPARECER DEL MAPA, que te trague la tierra. Y por otro lado en esa pregunta  veo DESCONFIANZA EN LA VIDA.  Pues la necesidad de huir y la desconfianza son dos caras de la misma moneda. Quien huye tiene desconfianza. En el fondo siento que NO ESTÁS A GUSTO CON LO QUE VIVES EN ESTE MOMENTO.  y es algo general, no solo por dinero, profesión, familia, etc. Sino incluso por el hartazgo que tienes de ti mismo, es  como un hartazgo existencial por el hecho de que vienes luchando para darle sentido a tu vida o para que tu vida tenga un propósito definido y que te permita estar en un estado de entrega permanente. Mucha gente se autoimpone “entregarse a la existencia” porque le suena bien o porque lo leyó en algún libro. Pero la ENTREGA es algo que no puede suceder como efecto de un hecho previo. Es algo mágico y espontáneo. Si la entrega autentica no existe, entonces hay que hacer cosas para entregarse, pero luego uno se da cuenta de que no es entrega real.

La pregunta original que plantea mi amigo no lleva a ningún lugar en donde se pueda hallar alguna respuesta. ¿Qué puede hacer uno para estar realmente entregado a la existencia Alberto?   Esta pregunta denota una necesidad de entrega que crea una auto-imposición, que no es compatible con el fenómeno existencial de sentirse a gusto con uno mismo. Si estoy a gusto no necesito entregar nada, sino solo recibir. Al estar a gusto hay una emanación natural, no una entrega programada o exigida. Si necesito entregar es porque aun no he aprendido a recibir, porque aun no me siento digno de recibir.

Las preguntas correctas serían ¿Que puede hacer la existencia para que me entregue lo que necesito?  ¿Qué puedo hacer yo para que la existencia se entregue a mí?  Ambas preguntas al menos tienen respuesta, y es la misma respuesta: ¡NADA!.  Porque no se puede hacer nada para estar a gusto y satisfecho con uno mismo.  La existencia no puede hacer nada, y tú tampoco puedes hacer nada. Pero la observación objetiva, sin juicio, serena y profunda, (que aunque parece un hacer, no lo es) es lo que abre la consciencia y activa la capacidad de ver el mecanismo por el que está ocurriendo lo mismo, una y otra vez. Lo que se repite es que nada me satisface profundamente; en ningún lugar,  relación o situación me puedo quedar mucho tiempo; cuando algo se complica o me confronta debo escapar.

La gente vive toda la vida asistiendo a la repetición de las mismas reacciones y conductas, cual mecanismos programados para reaccionar siempre de la misma manera. ¿Quién se atreve a salirse del mecanismo de la repetición?

La necesidad de huir o de desaparecer, proviene de un punto muy profundo en el que el individuo no está  gusto consigo mismo, no se satisface a sí mismo, no siente que tiene lo suficiente para sentirse completo; ese sentimiento de incompletitud produce un vacío existencial que puede ser utilizado para escapar o para adentrarnos en el núcleo del problema. Cada uno elige la opción. Y según la opción que eliges te encontrarás con el cielo o el infierno.

Si huimos no resolvemos nada, solo posponemos; si nos metemos en la caja negra podemos descubrir el origen de la insatisfacción, podemos tardar años quizá, pero en el proceso y desde el comienzo, ya vamos encontrando restos de la tragedia original, vamos viendo lo que nos ha sucedido, nos vamos dando cuenta de que hubo causas razonables para sentirnos inconformes, y por supuesto si avanzamos y no abandonamos el proceso, podremos llegar a ver cara a cara la solución.

Reconozco que es un recorrido arduo, duro, que por momentos se complica, pero que es lo que nos da la garantía de que cada pasito que demos sea auténtico 100 % y nos prepara para dar grandes saltos cuanticos.  El mundo terapéutico-espiritual está lleno de gente autoengañada, que creer que sabe o que ha llegado a un determinado estado de consciencia, pero cuando la vida les pone en una situación más o menos complicada, no saben qué hacer. Entonces se escapan o sucumben.

Aquellos que puedan permanecer hasta el final de cada etapa de su vida, son los que pueden desarrollar el máximo potencial y aprovechar la oportunidad que tienen de evolucionar, y son los que llegaran al final de vida felices de marchar. Abortar un proceso es trágico. Pero cuando una etapa se acaba y se ha recogido todo lo que era necesario para evolucionar, entonces toca continuar; pero no huyendo, sino saltando hacia nuevos desafíos que van a ir abriendo cada vez más el camino de la dicha.

Si no estoy a gusto conmigo mismo, ¿A dónde podré ir?  Me tendré que marchar de la vida, pero quizá eso no alcanza ¿Cómo irme de la existencia? Eso es imposible.  Estamos atrapados y confrontados a resolver el problema esencial del inconformismo y de la incomodidad de estar en el cuerpo y situación que estamos. Seas mujer u hombre, estés mejor o peor, seas rico o pobre, enfermo o sano, te toca y me toca pasar paso a paso, sintiendo y agradeciendo lo que nos ha tocado.

 “Si en esta vida atravesamos lo que nos toca atravesar, entonces trascenderemos y estaremos listos para nuevas fases del juego de la evolución”.

 

Alberto José Varela

 

 


 

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Alberto José Varela

Fundador de empresas y organizaciones; creador de técnicas, métodos y escuelas; autor de varios libros. Estudiante autodidacta, investigador y conferencista internacional, con una experiencia de más de 40 años en la gestión organizacional y los RRHH. Actualmente crece su influencia en el ámbito motivacional, terapéutico y espiritual a raíz del mensaje evolutivo que transmite.

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